Héber Godoy Vidal (El Colo)
Publicado 5 Noviembre 2007 por Diego
Quiero dejar una líneas en recuerdo de un amigo a un año de su fallecimiento. Una persona especial.
Una vez Nelly Fagúndez del Plenario de Mujeres del Uruguay (PleMuU) me dijo, en una conversación sobre otra cosa, que conocía a Godoy y sabía que era “lindo por dentro”. Aquel comentario me ha quedado sonando desde entonces. He visto muchas veces muchas actitudes del Colo que me recordaron aquel juicio. No hubo persona que necesitara ayuda a la que él no se la prestara, de alguna forma u otra.
Clases de teoría de lenguajes, de matemática, ¡de italiano! ¿A cuántas personas les dio? Innumerables. ¿Sabían que él estaba vinculado al PleMuU porque daba cursos de computación en un programa de madres solteras adolescentes? Así era él.
Maestría en economía aplicada, maestría en ciencias de la computación, psicopedagogo. Era una máquina de estudiar. Al poco tiempo de conocerlo yo, comentó que tenía que estudiar VisualBasic y me invitaba a hacerlo juntos. Como a mí, también invitó a otros, así que hubo algún tiempo en que cierto grupo se reunía los sábados de tarde para iniciarse en ese lenguaje. Después fueron clases de C y después hubo otras actividades.
Por ahí, en esa época seguramente, nació el Grupo de Usuarios Linux de Uruguay (UYLUG), del que él fuera el socio número uno. Me da la impresión de que se atrevía a soñar con cosas que seguramente los demás socios no. Las segundas jornadas regionales de software libre son un ejemplo de ello. A lo mejor alguien me corrige, pero él fue el gran impulsor de esa idea. Él se animó a pensar en que el UYLUG podría alcanzar semejante emprendimiento. Y así fue.
Yo tuve el placer y el privilegio de compartir muchos momentos con él. Fue profesor mío en la Católica, en un seminario muy breve sobre arquitectura del sistema operativo Unix. Y también en otro sobre construcción de compiladores. Contagiaba. Y tanto, que estuve un tiempo pensando en hacer una tesis sobre compiladores.
Era un mago con la tiza en la mano. Le gustaba dar clases casi más que cualquier otra cosa. Tenía una gran facilidad para hacer sencillo lo complejo, efecto que lograba sin importar el público.
Roberto Viola, docente de la Universidad Católica prematuramente fallecido hace muy poco, me contó una vez que habían llevado a Godoy a dar una charla sobre informática educativa al Paraninfo de la Universidad de la República, no sé en qué contexto ni con qué motivo. Viola me confesó que había tenido ciertas reservas al principio, por la personalidad bohemia del Colo. Sin embargo, me decía con admiración que había sido la charla que más repercusiones había tenido en el público, de la que más devoluciones habían tenido. Contagiaba.
Otra vez en la Universidad ORT, el UYLUG se había plegado a unas jornadas sobre software libre, no recuerdo bien a cuento de qué. El hecho es que el Colo había ofrecido dar una charla sobre expresiones regulares, tema que él manejaba con gran solvencia y sobre lo que siempre le tomábamos el pelo los demás. Ya era pasada la hora y Godoy no aparecía. Nadie se llamaría a sorpresa porque el Colo llegara tarde a algún lado, pero yo olí que se había olvidado y lo llamé al celular -aparato que perdería y volvería a encontrar una y cien veces.
-Jefe: ¿se acuerda de que tiene que dar una charla sobre expresiones regulares en la ORT?
-Sí. ¿Cuándo es?
-Hoy, hace quince minutos.
Entonces pronunció una de sus más famosas frases:
-Me tomo un taxi y voy para ahí.
Y llegó. Dio una charla excelente. Yo lo asistí escribiendo en el Vi expresiones que me dictaba mientras él explicaba en el pizarrón. ¡Brillante! Después me contó que más o menos había preparado la charla en el taxi. ¿Cómo hacía para provocar ese impacto en el público? Así era el Colo. Contagiaba.
Sabía un montón de cosas, de muchos temas. Conocimientos que compartía con todos. Gran lector. No era una persona de fe, aunque había leído la Biblia y también el Corán. Era “ateo practicante”, como él se denominaba en clave de humor.
Ese sentido del humor era una característica que lo acompañaba en todo momento. Aún cuando su enfermedad lo empezaba a limitar y empezó con la renguera, no había nada que cambiara eso. Cuando le preguntaban ¿cómo anda?, él contestaba: “ando mal, pero me siento bien”. Porque no le dolía nada pero rengueaba su pierna derecha.
Le gustaba jugar con las palabras. Era casi un diccionario ambulante. Hablaba francés y flamenco, porque había vivido y estudiado en Bélgica. Hablaba italiano muy bien. Leía inglés perfectamente, pero confesaba hablarlo menos que los otros tres idiomas.
Deportista singular, su pasaje por Bélgica le había dejado también la experiencia de haber aprendido a jugar ping-pong profesionalmente. Algunos alumnos de la Católica lo atestiguan, tras haber caído derrotados invariablemente por el Colo, en más de una oportunidad, en las mesas del espacio de la Vicerrectoría del Medio Universitario. Jugaba muy bien al fútbol y eso yo mismo lo atestiguo porque jugamos juntos en el patio del Seminario en alguna oportunidad. Me llevaba doce años, pero me corría una carrera y me ganaba, seguro. Los sábados a la cinco de la tarde, en una época, se reunía con una barra a jugar al fútbol. No sé dónde ni quiénes eran, pero no faltaba. “Los sábados a las cinco tengo misa”, bromeaba él, dejando claro que era un compromiso ineludible.
Cuando ya estaba con dificultades para moverse y no podía usar las manos, una tarde mientras yo le ponía un cigarillo en la boquilla para encendérselo, me dijo que era cinturón negro de karate. La verdad, el comentario me sorprendió, porque tenía más de diez años de conocerlo y nunca lo había sabido. También me dijo que solamente practicaba “katas” y nunca quería hacer “combates libres”. Significa que tomaba del arte marcial lo que tiene, a mi entender, de más armonioso y menos violento. Así era él.
Queda hablar del enfoque que el Colo le daba al concepto informática educativa. Queda mucho. En fin; hay cien anécdotas pero serán para otro momento. Hoy 5 de noviembre, a un año de su partida, quiero dejar un recuerdo para él y decirle a Nelly que tiene razón, que Héber Godoy era “lindo por dentro”.
Como soy persona de fe, permítanme dar gracias a Dios por el regalo de haber tenido el privilegio de conocerlo y de que fuera mi maestro en más de un sentido. Y quiero también, terminar con una petición a Dios: que continúe enviando al Mundo personas como él para la grandeza de su Obra, y me permita aprender de ellas.
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Diego:
Yo no tuve el gusto de conocer al Colorado Godoy con la profundidad que me hubiera gustado, con la profundidad que tú lo conociste, pero las pocas oportunidades que estuve a su lado, corroboran todo lo que vos decís de él.
Era realmente contagioso, creo que fue uno de los que me contagio con el tema del Software Libre. En ese sentido creo que fue un gran educador, de esos que por donde pasan van dejando una semilla de conocimiento y motivan a regarla para que crezca.
Un abrazo
Fernando
Dieguillo:
Te puedo decir que aunque no tuvieras la posibilidad de conocer al “Colo” en profundidad, como en mi caso, alcanzaba apenas un vistazo o una clase para que te percataras de su sabiduría y su grandeza.
Me encantó compartir tu recuerdo y especialmente concuerdo con que “era lindo por dentro”. Era de esas personas con las que te cruzabas en el pasillo, conversabas 2 minutos, pero te ibas con una sonrisa y una alegría misteriosa. Era realmente contagioso!!
Comparto tu agradecimiento y tu petición, porque creo que nos hacen mucha falta personas lindas como él; pero lo bueno es que no pasan inadvertidos, y aún a un año de su partida lo tenemos entre nosostros.
Gracias a vos también por traernos su recuerdo!!
Un beso
Andrea
También agradezco el recuerdo que nos hacen llegar y poder participar en esto que es una linda manera de festejar que conocimos a este hombre tan particular, genio y figura como decimos a veces de otros grandes. No me olvido jamás de su “anticatrasca” mas vulgarmente conocido por ctrl z, cada vez que alguien no lo tiene entre sus herramientas, obviamente surge Godoy con su recuerdo y sus particulares maneras de comunicarse y de provocar en nosotros un estado tal de perplejidad como pocas personas hayan logrado.
Un abrazo a todos.
Reynaldo.
Diego:
Excelente comentario lo comparto en su totalidad, cantidad de anécdotas tendría en las variadas veces que trabajé y a las clases que dictó para el personal a las que asistí,no quiero agregar más solo que resultó ser un grande con mayúscula y acento.
Un abrazo
Luis Goimil
Lo conocí en la Facultad de Ingeniería. Hace ocho años. Venía a dar cursos puntuales. De pantalón de traje y championes. Me advirtieron que era un personaje: bohemio, despreocupado, impuntual. Que llegaba y respondía al saludo con un “mal pero acostumbrado”. Enseguida entablamos un buen vínculo, que fue creciendo y se hizo de afecto, no sólo de trabajo. En especial, creo, cuando empecé a estudiar Psicología. Un gran tema en común. Porque entre otras cosas, él también había estudiado en Bélgica, lo que sumaba a sus conocimientos de Freud, de psicopatologías, los yuyos, la medicina, y tantas otras yerbas que compartíamos. “La flaca mi mujer”- como decía, también estudiaba. Llegaba y se sentaba con el café y su cigarro, en la silla de atrás de mi escritorio. Con los dedos manchados del pucho, me preguntaba en qué andaba, qué leía en facultad e intercambiábamos panoramas. Sabía de todo, pero más que nada, sabía de la vida.
Cuando empezó su enfermedad, un día me dijo que sabía que no era nada bueno. Me sorprendió, pensé que exageraba. Lamentablemente no. Lo vi en esos seis años buscar diagnósticos, buscar apoyo en diferentes disciplinas, no sólo como parte de su lucha, sino de su pensamiento abierto. Lo vi renguear, demorando con su bastón solo por su corredor de la Católica, para llegar al salón de clase desde la entrada. Lo vi llegar acompañado de “El Mono, mi cuñado” cada miércoles. Lo vi resistir, resistirse a la silla. Hacer un día en la sala de profesores, su historia, su balance. Después no lo vi más. Pensé en que lo iba a extrañar. Cada tanto, como pasa con los que se han ido, uno se encuentra citándolo, repitiéndolo en sus dichos, sus comentarios, sus sabidurías. El día que se fue, yo no estaba, no pude compartir la comunión con sus otros afectos. Lo despedí en soledad, para adentro. Agradecí por el privilegio de haberlo conocido.
Querido Diego,
Qué lindo que te acuerdes de él!!! A mi me recuerda cuando entré a trabajar hace ya casi 10 años … cada vez que nos veía siempre tenía un chiste, muchas veces irónico, pero terminábamos con una sonrisa.
Un beso,
Luchy
Muy lindo lo tuyo, realmente Héber Godoy siempre estará en el recuerdo de muchos por sus deseos de servir a los demás, eso lo hacía sentir feliz.
Un grande que a todos quienes compartimos algo de su vida sabemos nos dejó una enseñanza sobre qué significa la solidaridad.
Diego:
Después de leer tus palabras, no puedo evitar viajar en el tiempo y recordar aquellos momentos que vivimos juntos. Gratos momentos que supimos disfrutar junto al Colo.
Muchos solo pasamos por esta vida, otros se arriesgan a más y pisan fuerte.
Así era el y lo recordaremos siempre con cariño.
Tan solo puedo agregar que hago mía tus palabras.
Saludos Rol:o)
hola diego: la verdad que me ha emocionado mucho ver como personas tan lindas,sensibles, buenas, de corazón amplio aún sigan entre nuestros recuerdos, lo tengo muy presente, el colo fue un gran amigo , lo conocí enseguida de haber entrado al colegio fue una de las personas que más me impacto sin hacer ningún esfuerzo ĺo primero que me regalo fue un piropo, después afecto y aprendizaje continuo , mucha vida ,y me ayudo a aplicar la inteligencia práctica y acertada para resolver situaciones de la vida cotidiana ,con humor y gran capacidad para todo llevarlo a formato de chiste y gran dosis de ironía la cuál nadie podía escapar!!!! un gran amigo un duende de la vida un hechicero hermoso ,me emociono recordarlo y se asoma una lágrima pero lo imagino al colo burlandosé de mí ( en una buena ) y haciendo chiste de mi llanto que a propósito es de alegría y agradecimiento a la vida por haberlo conocido.Un abrazo colo!!!!!!, un agradecimiento diego!!!!
Diego:
comparto lo que dices sobre el querido compañero y vecino Héber, yo lo llamaba así por estar cerca de mi sector de trabajo y por ser coterráneo de Durazno, él era especial, muy profundo,bondadoso, solidario, chistoso, hombre de gran carácter, cuanto lo extrañamos, pero la pregunta que me hice y me hago es que hicimos para ayudarlo, cuanto dimos de nuestro tiempo para acompañarlo a él y su familia en esos momentos difíciles. Un abrazo y hasta pronto .María G. Bonfrisco. (Nani)
Un par de palabras (entre otras): es bueno saber que Godoy nos sigue rondando. Era obvio: ¿adónde se iba a ir tremendo ser humano? …Tenía que quedarse por acá, enredado en tantos lazos como supo crear, o creó sin saber. Menos mal que algunos lo recordamos; siempre.
Gracias Diego, sé que has sentido mucho su partida.
Así como agradezco a todos los compañeros, por compartir sus buenos recuerdos. Seguro donde esté ha de estar feliz porque se está hablando de él, porque es motivo de conversación, quienes lo conocimos bien sabemos que si no era el centro de atención la reunión le podía llegar a resultar monótona, aburrida y “mediocre”.
Podría contar mil anécdotas, donde él debía ser centro y si no podía con la palabra lo hacía a través de las acciones. Recuerdo un verano, en una playa de Brasil donde se le había antojado fumar cigarro-armado (tabaco) y se hizo de los elementos necesarios, no sé porqué las hojillas eran de un tamaño gigante un papel extraño, objetivo logrado la gente nos observaba en plena playa y algún que otro joven se acercó a compartir su “porro”.
Aún me parece que es una pesadilla, que en algún momento va a regresar, quizás en ese largo viaje que emprendió nos volveremos a encontrar, todavía me cuesta aceptar que ya no está, el corazón no acepta lo que la razón entiende.
Le doy gracias a la vida por haberlo puesto en mi camino, así como le reclamo que se haya ido, se me fue el par, el marido, el compañero, el amigo, el hermano…
Podría jugar con las palabras diciendo:
Un año ya… o Ya un año…
Hay heridas que el tiempo puede sanar, pero hay recuerdos y vivencias que ni el tiempo puede borrar…
Hasta siempre “elam”
Janet (la flaca de la mujer del Colo)
Paaa Diego… que fuerte! Coincido tanto con vos… me toco conocerlo mas del lado del dolor que del de la alegría, desde el lado de contestarte a la clásica pregunta ¿cómo andas?… “bien o te cuento…” y yo le pedía que contara, y cada vez que él contaba yo me iba con una enseñanza para mi casa… Lindo por dentro y muy difícil de olvidar….. de “los imprescindibles….”
Hola Dieguillo! Yo no tuve un contacto tan cercano con él pero sí muchos encuentros cortitos, en los que percibíy disfruté todo esto que expresás a través de tus comentarios y anécdotas. Así tal cual me lo hacía!!! También Godoy me dio una mano cuando lo necesité (yo nunca lo llamé “Colo”).
Gracias por compartir esto!, lo disfruté mucho, me reí, me transporté en cada anécdota y lloré de una linda emoción …
Ojalá sigamos nutriéndonos de sus recuerdos y nos encontremos con estas personas cada día, “lindas por dentro”, para crecer y contagiarnos con alegría.
Qué lindo que podamos sentir todo esto y compartirlo!!!!
Besote, Andrea
Gracias Diego por arrimarnos el recuerdo del
Colo, un grande en todo. Arriba. Fernando
Querido Diego:
Como sabes compartí muchos años la docencia en la Católica con Heber y conocí muchas de sus múltiples facetas. Compartimos varias horas de charla sobre matemáticas, e incluso fuí alumno de uno de sus cursos de Linux.
Sólo me cabe un comentario:
SE FUE UN GRANDE
Es muy emocionante ver como la memoria de un gran hombre refleja su grandeza. Yo conocí muy poco al Dr. Godoy. En 1984 se desarrollaba en Montevideo la Escuela Iberoamericana de Informática, auspiciada por UNESCO.El Dr. Godoy era uno de los expositores y yo , una simple estudiante en Ciencias de la Educación de la Facultad de Humanidades, tratando de saber qué era eso de la Informática. La charla del Dr. Godoy duró tal vez una hora,y puedo dar testimonio de su impacto porque aún hoy recuerdo dos de las imágenes transmitidas en ella: el “síndrome USTED” y uno de sus ejemplos, el Correo en Africa. El síndrome USTED, era un invento de Godoy para expresar los múltimples ejemplos del “uso subdesarrollado de tecnología desarrollada, como parte de una forma de vida y de cultura. Desarrollos desconcertantes, originales, penetrantes aún en quienes nada sabíamos y que a 24 años de oirlos aún los recuerdo. En aquella época era un hombre de una gran presencia. Me costó reconocerlo en su silla, pero al oirlo toda la apariencia física se borró. Era la misma persona de inteligencia penetrante, lúcido, con el agregado de gran sabiduría que sin duda desarrolló en su restricción física.
Mi recuerdo con admiración a este gran hombre, que sólo vislumbré.
Me permito felicitar a Roselli por desarrollar esta forma tan buena de recordar y rescatar a un gran hombre.
¡Muchísimas gracias por haber compartido esos recuerdos! Estuve sonriendo y asintiendo con la cabeza mientras leía.
Compartimos grupos de 1º y coordinamos actividades, ya que para enseñar inglés se necesita contexto.
Puedo decir que aprendí muchísimo, de idioma español, de informática, y por sobre todo de la vida y la docencia al charlar con él en sala de profesores.
Me impresionó siempre su objetividad y a la vez su apasionamiento por todo.
Agradezco a Dios también por haber tenido la oportunidad de conocerlo.
Asistí a un curso que dio en el Seminario los sábados de mañana COMPLETAMENTE GRATIS. Soy una vieja docente (que no es lo mismo que decir una docente vieja) y puedo “oler” de lejos el carisma de otro.
Fuera del curso yo llegaba a caer sentada de risa con sus agudezas del estilo:
“- ¿Heber, me das tu teléfono?”
“- No. El teléfono es mío. Si querés te doy el número.”
En el curso… hubiera querido tener video para poder grabar esas clases y poder re-aprender Linux cuando me olvidara de algo. La calidad de comunicación que tenía para presentar lo enredado como si fuera un paseo no lo he visto igualado más que por uno de mis viejos profesores del CIENES. ¡Y he sobrevivido a una enorme cantidad de profesores de todo pelo!!
La lástima fue que tuve que abandonar tres clases por una otitis feroz y cuando volví el grupo ya estaba en otro nivel. No pude reenganchar en otro curso y todavía sigo esclava del #&*øЖЊэЯ≈ Windows!! ¡¡¡¡Y HEBER NO ESTA!!!!
Diego: gracias por dejarnos compartir tus recuerdos y los nuestros.
[…] en unas jornadas organizadas por nosotros, donde participó entre otros el querido maestro Heber Godoy y el UYLUG en su conjunto, se institucionalizo el tema. Ese fue uno de los motivos de que el CERP […]
Muy buenas las anécdotas…
geniales y jugosas…
gracias!
Vero
I am sad to learn that Héber Godoy (Colo) passed away already November 5th 2006?
I have known Colo in Belgium I think around 1987. I was working part time in parallel with my military service in the Belgian army as software engineer at BIM. He was indeed an exceptional guy. A couple of times I picked him up in Louvain La Neuve (UCL campus) and we had often dinner in an Italian restaurant at the campus. He was systematically addressed as Dottore by the Italian waiters.
After only a couple of weeks he left me alone with the maintenance of an ERP package geared towards a stock broker and left for 6 months to South America (I do not remember it was Urugay or?) If I remember well, the reports produced by the application were in English and the boss asked me to translate the application in Dutch. I started translating the text and the complete ERP stopped functioning. I appeared that the modules were chained together trough the reports that were produced (the values were picked as taking the number from position x to position x+y) from the report output instead of taking the numbers from files (pre database era). Due to my translation the position of the numbers changed slightly and the whole ERP package collapsed. Luckily I had saved all versions so once I detected the issue I could translate and make it working again. But my then time boss still thinks I am an idiot (he can’t even simply translate a report!). I am sure it must have been some practical joke of Colo and I hope he is laughing now about it in whatever he is now. The reason I stumble on your blog today is probably because I think he was the best colleague and friend/colleague I ever had.