Una reflexión que quiero compartir, sobre Educación y Tecnologías

Publicado 18 Marzo 2009 por Diego

Las llamadas nuevas tecnologías de la información y la comunicación tienen sin duda un fuerte impacto en la sociedad, que ha recibido los nombres de sociedad digital, sociedad de la información, y por último, sociedad del conocimiento.

Tanto impacto, que en las organizaciones ha cambiado la forma de trabajo y han surgido nuevos planteos desde la ética. Porque, con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, será posible, aunque no necesario (Laudon 2002 p. 137):

  • Descentralizar el poder en una institución
  • Invadir la privacidad de los empleados mientras se mejora el servicio a los clientes.
  • Llegar a mercados atendidos por competidores globales y provocar desempleo.
  • Incurrir en nuevos tipos de actividad criminal.

Con esa repercusión en todo ámbito de la sociedad, ¿cómo puede permanecer ajena la Educación? De ninguna manera. No puede.

No obstante, el llamado imperativo tecnológico a veces mueve a algunas instituciones a la búsqueda de soluciones de informática aplicada a la enseñanza, o bien las mueve hacia la propia enseñanza de informática.

En opinión de quien esto escribe, la informática no puede ser un fin en sí mismo. Es un medio. Por ello, aplicado a la enseñanza, por ejemplo, debe aportar elementos que no existan ya. En otro caso, podríamos caer en lograr los mismos resultados, pero con recursos más caros.

Puede cualquiera imaginarse que lo mismo ocurrió cuando los medios audiovisuales se pusieron muy al alcance de la educación. Era muy bueno contar con videos VHS porque promovía la creación de nuevos espacios, oportunidades que antes no existían.

Por esto, la tecnología debe ser bien empleada. Algunas herramientas son un apoyo interesante, pero otras prácticas no mejoran lo que se puede lograr con la tiza y el borrador, “tecnologías” que existen desde hace siglos.

El más importante aporte seguramente sea la posibilidad del trabajo colaborativo. Eso crea insospechados nuevos ámbitos para hacer cosas con los estudiantes. El uso de wikis por ejemplo, pero aún el uso de documentos en Google, que pueden compartirse, favorecen el desarrollo de nuevas formas de trabajo, que eliminan el inconveniente de la distancia y fomentan el trabajo interactivo en grupos.

Sorprendentemente la XO, la computadora portátil del Proyecto OLPC del MIT, que se entrega a cada niño o niña de la Escuela Pública en el marco del Plan Ceibal, tiene incorporados estos elementos. Es un recurso educativo pensado sobre la idea del trabajo colaborativo, entre otras características. No obstante ello, este aspecto no parece haber sido descubierto, por lo menos no mucho, en el momento actual. Tal vez porque no venga a resolver un problema concreto que haya sido recurrentemente diagnosticado por los docentes. Tal vez porque no se esté demasiado convencido de lo interesante del recurso. Quién sabe.

Enseñar el uso de herramientas de ofimática, de por sí, podría ser un buen apoyo para ciertos ámbitos en los que signifique una competencia importante al momento de buscar trabajo. En otros contextos, podría realmente ser un objetivo muy poco ambicioso. El asunto es que un PC al alcance de un estudiante ofrece mucho más. La oportunidad de aprender a usarlos con fines específicos y la oportunidad de que él, por sí solo, termine reflexionando sobre cómo piensa y reflexionando sobre cómo aprende.

Pero sobre todo, una herramienta que fomenta la colaboración está formando en valores, aspecto que da una visión más trasversal de la informática aplicada a la enseñanza y al aprendizaje, visión que posiblemente no haya estado en los planes originalmente.

La llamada Informática Educativa ya tiene más de veinte años como disciplina, como tema de discusión, como espacio de reflexión. Sin embargo, no es la misma ahora que antes y no será la misma dentro de poco. La tecnología evoluciona tan rápido, que no podemos cerrar ninguna idea porque la lluvia de nuevas cosas es incesante. Cuando dominamos una herramienta es cambiada por otra supuestamente mejor, cuando estábamos seguros de que teníamos los cabos atados, aparecen nuevos paradigmas, nuevas propuestas, que nos hacen dudar de nuestras certezas. Y si en algún momento llegamos a tener claras las respuestas, las preguntas serán otras, porque habrán cambiado.

Como sea, no se puede pensar la educación sin tecnología, así que habrá que aumentar los espacios de reflexión y seguir en ello. No de cualquier manera, sino de la mejor de que seamos capaces y con el criterio más independiente posible.

Bibliografía: Laudon K, Laudon J; (2002) Sistemas de Información Gerencial. Organización y tecnología de la empresa conectada en red. 6a. ed., Pearson Educación, México.

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