Decálogo de la Tecnología de la Información
¿A quién no le ha pasado que ha tenido que defender sus opiniones contra la de un primo o un cuñado de alguien, que sabe pila o es “un informático bárbaro”?
Una vez una persona estaba tratando de vender una plataforma de gestión de contenido para la educación. No era un buen producto y además el usuario no tenía libertad ninguna. Aquello no tenía mucho sostén, pero esa persona estaba convencida de las bondades de su producto y tenía todo el derecho a ofrecerlo e incluso a tratar de venderlo. Eran dos personas que provenían de España y estaban haciendo una gira por Brasil, Uruguay, Argentina y tal vez algún otro país.
Cuando lo estaban mostrando en cierto instituto, al empezar, el asistente de TI de la institución, que les había facilitado el equipamiento, la conexión a Internet y demás, casi en automático abrió el Firefox para probar que todo andaba y lo dejó abierto. Había escuchado de parte de sus jefes que el visitante era “un informático bárbaro” así que nada más dejó lo básico funcionando, en la suposición de que el disertante se arreglaría de ahí en adelante.
Eran dos personas que presentaban el producto y uno de ellos, el “informático bárbaro”, inició la demostración. En cierto momento se abrió un cuadro de diálogo de autenticación que preguntaba usuario, contraseña y dominio. El disertante preguntó por qué se abría eso, porque nunca había visto esa ventana antes. Se le explicó que estaba en una red tal y cual y que por eso etc., etc.
El segundo impacto fue cuando descubrió que las páginas que mostraba no se veían como él esperaba, y dijo:
-Les juro que en mi máquina se ve distinto.
Su compañero, que se había presentado momentos antes como abogado, le dijo:
-Lo que pasa, Fulano, es que estás usando Firefox. En Firefox y en Safari las páginas se ven distinto que en Internet Explorer.
Al “informático bárbaro” se le habían quemado los papeles. A algunas personas de entre el público no les pareció ni tan informático ni tan bárbaro.
El asunto es que para muchos de nosotros la tecnología es misterio. Aquellos que saben hacer doble click, enseñan a los que saben hacer un solo click, quienes a su vez enseñan a los que nunca han agarrado un ratón. Todo va bien, mientras el doble click o el click funcionen. Cuando no, es cuando realmente hay que saber los fundamentos de la cosa. Lo que para mí es misterio parece tan claro para otros, que por fuerza corresponde que yo les dé la categoría de magos, gurúes o “informáticos bárbaros”.
Empezaba a cansarme, después de tantos años, la opinión liviana y desinformada sobre tecnología. Cualquiera opina, como de fútbol, de economía o de política. Pero ahora voy entendiendo que tienen razón. Después de todo, ¡qué tanto misterio puede haber! ¿Qué tanto hay que estudiar o investigar? ¡Bah! ¿Estudiar ciencias de la computación en las universidades? ¿Es para tanto? Es cuestión de apretar algunas teclas y hacer click en los íconos correctos. Nada más.
Por eso, he elaborado el Decálogo de la Tecnología de la Información, que comparto con mis lectores. Si alguien quiere hacer aportes, serán bienvenidos. Seguramente estarán todos de acuerdo.
Decálogo de la TI
Artículo I. El Departamento de TI es el único responsable de todos los problemas de la organización.
Artículo II. Ante la duda de que otro departamento u otra persona tuviera alguna responsabilidad en algún caso, entra de inmediato en vigencia el artículo I.
Artículo III. La planificación es la necesidad de las organizaciones conservadoras e incapaces. La aplicación de tecnología elimina esa necesidad.
Artículo IV. La recomendación que hacen generalmente los ingenieros sobre la importancia de ordenar y revisar los procesos dentro de la organización antes de implantar nuevos sistemas, no se justifica realmente. Los sistemas informáticos son los que tienen que ordenar, que después de todo, para eso están.
Artículo V. La Informática es tan fácil como parece. Los ingenieros, en realidad, tienden a hacer más complejo lo sencillo, generalmente por razones de celo profesional. Esto se comprueba fácilmente en la práctica: si en casa las cosas funcionan sin mayor problema, ¿por qué no habrían de funcionar igual en la organización?
Artículo VI. La Informática es tan fácil como parece, por lo tanto el usuario no necesita capacitarse en su uso. Las dificultades que tienen las personas están originadas en algún mal funcionamiento del equipo, que debe ser solucionado de inmediato por el Servicio de Apoyo al Usuario del Departamento de TI.
Artículo VII. El computador debe permitirle al usuario hacer lo que necesite, sin restricciones. La tecnología todo lo permite y los límites los imponen los ingenieros, que quieren mantener el control porque ven su profesión en riesgo. En general, la práctica más común de los ingenieros es, en lugar de darle al usuario una máquina de última generación, le dan una obsoleta, para imponerle restricciones y entorpecer su trabajo.
Artículo VIII. La programación de computadoras es más fácil de lo que pretenden hacernos creer. Básicamente, cualquiera hace un programa. Los errores que se dan en los sistemas, son debidos a negligencia o a incapacidad del programador. Con algunas pocas pruebas, cualquier programa puede ser depurado y quedar libre de errores.
Artículo IX. Sin perjuicio de lo establecido en el Artículo VIII, en la actualidad existe mucha tecnología que elimina la necesidad de programar. Existen muchas herramientas que ponen en peligro la función del programador y es por eso que los ingenieros se oponen a ellas con argumentos falaces. Ejemplos de esas herramientas, son el procesador de texto y la planilla electrónica, sin ir más lejos.
Artículo X. Ante dificultades en la atención del cliente, no importa el caso, la respuesta que deberá darse es: “Se cayó el Sistema”, o “Se trata de un error informático”, dejando en claro dónde está la responsabilidad, de acuerdo con el Artículo I.

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